La sangre de Jesús tiene poder

“Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados” Isaías 53:5

Frente al  abundante parecido de Isaías 53 con la descripción de la muerte de Jesús relatada en los evangelios,  se le pregunta a un rabino ¿qué piensa de Isaías 53?  Y el rabino de hoy contestan que ese pasaje está describiendo el sufrimiento del pueblo de Israel a través de los siglos, pero al leer el capítulo en cuestión nos damos cuenta que esa es una opinión forzada, veamos:

Razones porque Isaías 53 no es el pueblo de Israel:

  1. Versículo 4: llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, él es considerado como un sustituto, no tiene sentido que el que comete el pecado, también es el que lleva el pecado.
  2. Nosotros nos descarriamos pero él no, (v6) Israel se alejó de Dios muchas veces.
  3. Él no hizo maldad nunca (v9) Israel si es pecador, este no es pecador.
  4. Murió y salió de este mundo, vs. 8. Israel nunca desapareció de este mundo todo lo contrario.

Otro punto importante es que los rabinos más antiguos aceptaron este pasaje como referente al Mesías, como dice el talmud babilónico y  también Jonathan ben Uzziel, discípulo de Hillel quién vivió en el principio del Siglo II.

The Babylonian Talmud:

“What is his [the Messiah’s] name? The Rabbis said: His name is “the leper scholar,” as it is written, “Surely he hath borne our griefs, and carried our sorrows: yet we did esteem him a leper, smitten of God, and afflicted.” (Sanhedrin 98b)

¿Cuál es el nombre del Mesías? El Rabino dice: su nombre es  “el leproso erudito” como está escrito “ciertamente el llevó nuestros sufrimientos y cargó nuestras angustias, y le tuvimos por herido de Dios y abatido”  (Sanedrín 98b)

Indiscutiblemente este pasaje Bíblico es como lo que significa William Shakespeare para la literatura inglesa o Miguel de Cervantes para la literatura Hispana, así este capítulo es para la palabra de Dios.

Más judíos y gentiles han venido al conocimiento de Cristo con este capítulo que con ningún otro, constituyen la revelación más revolucionaria de la teología bíblica. Tratan de su obra expiatoria a favor de su pueblo.